Madrid y TERMOKLINKER: sistema solución para la rehabilitación del patrimonio cerámico

¿Es posible una rehabilitación constructiva conservando la identidad arquitectónica?

Madrid, ciudad tradicional de ladrillo

La ciudad de Madrid se emplaza entre los cauces del Tajo y el Manzanares, sobre un terreno compuesto casi en su totalidad de arenas, arcillas y limos, por lo que no es de extrañar que, desde la Edad Media, encontremos casi la totalidad de las fachadas de su arquitectura vernácula construidas de ladrillo.

Esta visual que nos ofrece Madrid de su arquitectura Patrimonial es sumamente característica, y ofrece una identidad cultural de la ciudad que no encontramos en otras capitales europeas, donde por su emplazamiento haya podido ser más tradicional la construcción con piedra u otros materiales.

El Patrimonio como identidad cultural

Como señaló Alberto Tellería en su exposición el pasado 6 de junio en la presentación de la revista Conarquitectura n.º 90, en La Paloma Design Studio, el patrimonio de la ciudad de Madrid representa nuestra identidad cultural como ciudad, es la arquitectura que heredamos de nuestra historia, entendida no solo como sus edificios, sino también como sus calles y sus paisajes y jardines.

Por ello, la administración pública está obligada a defender, proteger y enriquecer el Patrimonio, ya que es de titularidad pública, el patrimonio es nuestra identidad como comunidad y es parte de nuestra cultura, todo el mundo tiene derecho a disfrutar y conocer el patrimonio.

El Patrimonio en relación con lo público y lo privado

Esta identidad púbica junto con el valor cultural que conlleva el Patrimonio, puede entrar en conflicto con el interés particular y la propiedad privada y poner en peligro el Patrimonio, por ello, el patrimonio arquitectónico en manos de particulares puede ser realmente una carga para la administración pública.

El siglo XIX ha supuesto para Madrid el siglo de oro del ladrillo. Ha colonizado fachadas de todo tipo de edificaciones, y nos ha dejado un legado importante en la arquitectura madrileña, un estilo neo mudéjar con grandes nombres como Emilio Rodríguez Ayuso, arquitecto de obras como el Palacio del Duque de Anglada, la Casa del doctor Núñez, las escuelas Aguirre o la plaza de toros de Madrid junto a Álvarez Capra.

En este tiempo se ejecutan construcciones de ladrillo en todas sus posibilidades, se configura un estilo arquitectónico, que destaca la sinceridad constructiva de la cerámica, ejecutando incluso las decoraciones desde la pieza, mediante juegos de textura, color y aparejo.

Necesidad de protección del Patrimonio obrero arquitectónico moderno

Las construcciones del siglo XIX no se restringen únicamente a grandes edificaciones como palacios y edificios públicos, sino que se construyen multitud de viviendas para las clases obreras con ladrillo. Obras que también forman parte de nuestro patrimonio cultural, y tienen un valor tanto técnico como estético.

Estas tipologías arquitectónicas también han de ser susceptibles de protección por parte de los organismos públicos, ya que también forman parte de nuestra identidad cultural. Las clases obreras, su arquitectura y su cultura también tiene derecho a dejar huella en la historia y su memoria, al igual que la arquitectura moderna.

Durante los años 50 y 70 se produce un crecimiento exponencial de la arquitectura residencial para las clases obreras. Se trata de una vivienda social que cuenta con una alta calidad arquitectónica y una bajísima calidad habitacional.

Pérdida de identidad de las rehabilitaciones en la arquitectura cerámica

Las rehabilitaciones de estos edificios, al no estar protegidos se realizan de cualquier manera, atendiendo al menor coste posible a corto plazo sin mirar la estética o la calidad arquitectónica del proyecto previo y de la ciudad e implementando sistemas que nos permiten aumentar la calidad habitacional sin perder superficie en el espacio interior de vivienda.

La masiva instalación de SATE (sistemas de aislamiento térmico exterior) con acabados de mortero proyectado monocapa, como sistema constructivo de fachada, constituye un riesgo amenazante contra el patrimonio y es usado tanto en obras de nueva construcción como para la rehabilitación de este parque residencial que hemos heredado.

Con este uso masivo que se está produciendo, corremos el riesgo de perder gran parte de la identidad constructiva de nuestras ciudades, cambiando la estética, el lenguaje arquitectónico y la calidad material que la cerámica aportaba.

TERMOKLINKER, sistema solución para la rehabilitación del Patrimonio cerámico

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TERMOKLINKER surge hace más de 14 años como solución constructiva a este fenómeno, aunando la estética del caravista junto con los estándares de eficiencia energética más exigentes.

El sistema combina un aislamiento mediante paneles de poliestireno extruído y plaquetas cerámicas gres Clinker, que pueden mantener la vida útil del producto hasta 150 años sin necesidad de mantenimiento.

Los paneles de TERMOKLINKER recubren la fachada, generando una mayor inercia térmica en el espacio habitable y crean una envolvente que protege el edificio, actúa de barrera frente a los agentes atmosféricos y respeta la estética de las ciudades.

Los paneles aislantes de TERMOKLINKER se anclan mecánicamente a la estructura de soporte, simplificando su instalación en obras de rehabilitación que, en conjunto con la industrialización en su proceso de fabricación, reduce costes y tiempos de ejecución en obra.